Algunos de los conceptos erróneos sobre el compost casero son que es demasiado complicado o huele raro. Todo esto puede ser verdad si se hace de manera incorrecta.

Afortunadamente, el compost casero correcto es bastante simple: colocas una capa de materiales orgánicos y una pizca de tierra para crear una mezcla que sirva de refuerzo de suelo.

Tipos de compost

Antes de empezar, hay que diferenciar tres tipos de compost: frío, caliente y vermicompost.
El compost frío es tan simple como recolectar desechos de jardín o sacar materiales orgánicos de la basura (como cáscaras de frutas y vegetales, posos y filtros de café y cáscaras de huevo) y luego apilarlos en un contenedor. En el transcurso de un año, aproximadamente, el material se descompondrá.

Compost
El compost caliente requiere un papel más activo, pero es un proceso más rápido. Obtendrás abono de uno a tres meses. Se requieren cuatro ingredientes para el compost caliente: nitrógeno, carbón, aire y agua. Estos elementos juntos, alimentan a los microorganismos, por lo que se acelera el proceso de descomposición. En primavera u otoño, cuando los desechos del jardín son abundantes, puedes aprovechar para mezclar una gran cantidad de compost.

El vermicompost se elabora con la ayuda de gusanos. Cuando estos gusanos se comen los restos de comida liberan moldes, que son ricos en nitrógeno. Sin embargo, no puedes utilizar cualquier gusano para esto: necesitas gusanos rojos.

El compost es una increíble manera de utilizar los alimentos de tu nevera que se han pasado de tiempo, evitando así el desperdicio.

Qué compostar

Para comenzar bien tu compost, puedes reunir estos materiales en un contenedor:

  • Restos de frutas
  • Restos de verduras
  • Granos de café
  • Cáscaras de huevo
  •  Recortes de césped y plantas
  • Hojas secas
  • Virutas de madera y corteza finamente picadas
  • Periódico triturado
  • Serrín de madera sin tratar

Qué no compostar

Los siguientes materiales, no solo pueden causar problemas en tu jardín, sino que también pueden hacer que huela mal y atraiga animales y plagas. Te recomendamos que evites estos elementos para un compost exitoso:

  • Cualquier cosa que contenga carne, aceite, grasa.
  • Materiales vegetales
  • Serrín o virutas de madera tratadas a presión
  • Haces de perro o gato
  • Malezas que se van a sembrar
  • Productos lácteos

Pasos a seguir

1. Coloca el contenedor de abono directamente en el suelo. Las lombrices aceleran el proceso de compost. Agrega una mezcla igual de materiales verdes y marrones.

2. Podrás acelerar el proceso girando el montón de vez en cuando con un palo de jardín para airearlo, mezclando así los ingredientes de fuera con los de dentro.

3. Cuando la mezcla esté marrón y con un olor ligeramente dulce, ¡el proceso estará completado! Esto tiene una duración aproximada de seis meses, aunque puede durar más tiempo.

Ahora depende de ti decidir qué método de compost se adapta mejor a tu estilo de vida y a tu jardín. Afortunadamente, no importa el que elijas, el compost casero es increíblemente fácil de hacer y súper respetuoso con el medio ambiente. Con solo unas sobras de cocina, y algo de paciencia, ¡tendrás tu jardín listo!