Desde que la tecnología irrumpió fuertemente en nuestras vidas somos muchos los que no podemos levantar la cabeza del dispositivo. Móvil, ordenador, tablet... nos apasiona el mundo in touch y lo utilizamos constantemente en nuestras vidas. Redes sociales, consultas por internet, hacer fotos y vídeos, editarlos, escuchar música, gestionar nuestro dinero, buscar empleo, saber el tiempo meteorológico, usar la calculadora, jugar a videojuegos o simplemente saber la hora. ¡Ah y también hablar por teléfono! Ya se nos olvidaba.... 

Pero no olvidemos que la tecnología va mucho más allá de estos dispositivos. 

 

Tecnología es también tener un despertador o una maquinilla de afeitar con funciones más allá de despertar y afeitar. O una bombilla y un enchufe inteligente que controlamos a través de nuestro teléfono móvil. Esto último es lo que conocemos como domótica: gadgets inteligentes que nos hacen la vida más fácil. En definitiva, hablamos de productos que, aunque existían anteriormente, se han renovado y han ampliado sus servicios.  

Cada uno utilizamos la tecnología de una manera y aquí te presentamos 5 tipos de perfiles tecnológicos. ¿Cuál es el tuyo? 

1. En primer lugar hablaremos del antitecnológico. Podemos imaginar quiénes se encuentran en este perfil. Todos aquellos que no han caído en las redes de la tecnología, quienes continúan utilizando el teléfono fijo, normalmente fijo porque pocos de ellos se han decantado por el inalámbrico, y no el teléfono móvil, que casi no saben ni para qué funciona. Aquellos que usan como despertador un reloj que suena gracias a su doble campana gemela. Sí, siguen existiendo y esperamos que nunca se extingan. 

2. Por otro lado nos encontramos con aquellos que se muestran –aparentemente- un poco reticentes al cambio de la tecnología pero, a hurtadillas, pican en ella. ¿Que a qué me refiero?  A los que prometieron que nunca tendrían un teléfono y hoy llaman a sus familiares y amigos desde la playa para contarles lo bien que les van las vacaciones. Si les hablas de la nube solo piensan en la del cielo y no quieren ni oír hablar del Whatsapp pero oye, de aquí a un año...quién sabe. 

3. Aquí viene el punto intermedio. Aquellos que no utilizaban las tecnologías más bien por desconocimiento que por desagrado, algunos quizá por miedo pero hoy, con tanto avance y facilidad, no saben decir que no a una Smart TV o a tener Instagram. “Es que puedo ver los 7 últimos días en la tele”, “veo las fotos de mis amigos, mis familiares ¡y hasta de los famosos!”... pues eso, que es una maravilla y aunque lo han descubierto tarde, no deja de ser un gran descubrimiento. 

4. Nos acercamos a los que están muy contentos con la tecnología y nunca la han rechazado, sino todo lo contrario, cada vez que hay una novedad la acogen con ganas y se esfuerzan al máximo por entenderla y utilizarla de la mejor forma posible. Los que iban a echar currículums en persona, pero ya hace tiempo que se decantaron por los portales de búsqueda de trabajolos que siempre han utilizado cascos para escuchar música, pero ahora esos cascos no llevan cables o los que controlaban sus horas de sueño, pero no han puesto inconveniente en que las controle una pulsera.  
 
5. Y, por último, como no podía ser de otro modo, tenemos a los fans número 1 de la tecnología. Fieles a cada novedad, son los primeros en indagar sobre ella, buscar dónde y cómo probarla y, si es posible, adquirirla. Hablamos de quienes años utilizando Facebook o Instagram pero, de repente, TikTok se cuela en su vida como última novedad o los que cocinaban con las últimas novedades hasta que lleva un robot que es capaz de cocinar por ellos. Su religión es la realidad virtual y confían plenamente en que pronto estaremos rodeados de coches voladores o quién sabe qué. 

Como ves cada uno utilizamos la tecnología a nuestra manera, pero lo importante es que estemos cómodos con ella. No es difícil de utilizar (a veces) y cuando empiezas, engancha. Identifícate con tu perfil tecnológico y nunca olvides Cualquier tecnología suficientemente avanzada es equivalente a la magia”, pero la magia siempre necesita utilizarse con precaución.